lunes, 22 de octubre de 2012

REFLEXIÓN SOBRE LA HETEROGENEIDAD EN LAS AACC

Hace un tiempo recuerdo haber leído un artículo en el que se hablaba de la heterogeneidad en las altas capacidades.... ¿qué es la "heterogeneidad"? ¿que somos diferentes entre los iguales? Si no se profundiza en ella, puede ser similar a afirmar haber descubierto arena en el desierto del Sahara.
En dicho artículo recuerdo que se hacía mención a que quizás habría que centrarse en que lógicamente, si tomásemos como referencia el propio CI (por otro lado y desgraciadamente, la única medida de la que se suele disponer), podría parecer obvio que no se puede pensar que basta con superar la barrera de los 125-130, sino que hay diversas consideraciones sobre las que habría que incidir. Se afirmaba que no era lo mismo poseer un CI de 135 que uno de 150.... la manera en que se procesa la información es diferente.

Si lográsemos por fin superar las limitaciones que supone una identificación que reduce de las AACC a una mera cifra, podríamos empezar a indagar y reflexionar sobre aspectos realmente relevantes a la hora de considerar la heterogeneidad, y más allá también de la consideración de la existencia de talentos particulares, que pueden ser compartidos entre distintas personas o no:

1- La capacidad de abstracción.- Permite hacer inferencias más allá de la interpretación literal de datos. Se trata por tanto del grado en el que se pueden establecer relaciones entre datos percibidos y otros que ya se poseían y que han sido adquiridos tanto por asimilación de datos, como por deducción de los mismos.

2- La capacidad de percepción.- Haría referencia a cuánta información sería capaz de percibir cada persona ante circunstancias similares. Obviamente está en estrecha relación con la capacidad anterior.

3- La capacidad de sensación.- Podría tener una relación directa con lo que comúnmente denominados "intuición", aunque sin ningún tipo de alusión a capacidades "extra"-sensoriales, sino por deducciones lógicas apoyadas en la propia experiencia vital del sujeto.

4- La capacidad emotiva.- Establecer relaciones entre situaciones, personas, hechos, recuerdos y emociones concretas. Las emociones no nublan la razón, sino que la complementan.

Obviamente, estamos hablando de "capacidades", no necesariamente de "habilidades". Es decir, se hace referencia a características internas de cada individuo, entendidas como potencialidades de cada uno. Solo la comprensión de estos conceptos puede suponer un apoyo al desarrollo de los mismos.

domingo, 14 de octubre de 2012

NECESIDADES ACADÉMICAS VS. NECESIDADES EMOCIONALES

Existe la tendencia a percibir cómo son los demás seres humanos de una manera un tanto distorsionada. Esa distorsión viene determinada en gran medida por toda una serie de sesgos de tipo cultural que, aunque en algún momento de nuestra vida nos hayan hecho expresar nuestro lado más rebelde, llega un momento en el que nos rendimos y acabamos asumiendo todas esas premisas (me atrevería a decir incluso que algunas anti-natura) como válidas.

Este hecho nos hace repetir el mismo error del que tanto nos hemos venido quejando a lo largo de una serie de años, especialmente en aquellos sobre los que recaía el peso de estos sesgos... cuando uno es niño (o no tan niño) tiende a pensar en la injusticia de tener que vivir bajo unas normas que no se ajustan a las necesidades reales, e incluso llega a jurar y perjurar que "eso jamás lo haré yo con mis hijos... cuando los tenga". Esa es una etapa de la vida que en ocasiones se tiende a tildar de egocentrista. El egoísmo del adolescente en nuestra cultura... así lo llamamos.
No estaría de más recordar no solo estas palabras sino también todos esos sentimientos que se tenían cuando uno crece en un ambiente (y no me refiero solo al familiar, de hecho, la mayoría de las veces no tiene que ver con la familia)...un ambiente que no se esfuerza por adaptarse a tus necesidades. No siempre la experiencia es un grado, especialmente cuando difuminamos de manera tan abrumadora nuestros sentimientos como parte de nuestra memoria. Y entramos en un círculo vicioso, una espiral en la cual, nuestras sociedades repiten una y otra vez los mismos errores.
Ya R.Sternberg, dentro de su Teoría Triárquica de la Inteligencia, entiende la capacidad intelectual como el arte de adaptación al medio. El individuo integrado en la sociedad. Pero en su definición de inteligencia contextual, no se queda ahí y habla también de la necesidad de adaptar el medio a las propias necesidades. Un suerte, por tanto de quid pro quo. Una mezcla en armonía entre el yo te doy y el tú me aportas....


¿Qué entendemos por "un@ niñ@ buen@"? ¿Acaso es quien toma decisiones, protesta contra las injusticias y realiza preguntas reiteradamente hasta hallar un sentido en las respuestas? Más bien se tiende a definir como "niñ@ buen@" a aquél o aquella que obedece, acata las normas con una sonrisa, no me da disgustos, saca buenas notas y ayuda a las personas adultas que le rodean.... en fin, o lo que es lo mismo, se tiende a considerar como niñ@ buen@ en realidad un niñ@ inexistente.
Cuando hablamos de altas capacidades, y olvidamos el aspecto emocional, caemos de nuevo en ese mismo sesgo: tendemos a hablar y trabajar sobre sus necesidades de tipo académico, interpretadas frecuentemente bajo el estigma del "démosles más", cuando en realidad lo que necesitan es "ofrezcámoselo mejor".
Y si es@ niñ@ se rebela a edades tempranas contra esta especie de anti-sistema, no es buen@ niñ@. Incluso le podemos colocar la etiqueta pertinente de TDAH, asperger o trastorno desafiante, y de esta forma ya se brinda la oportunidad de convertirlo en "buen@ niñ@", de llevarle por el redil.

Pero es que en la vida hay muy pocas cosas seguras acerca de las que poder realizar afirmaciones de manera taxativa y rotunda, salvo en una: es@ "buen@ niñ@" CRECE. Y llega un momento en que no basta la pastilla para concentrarse mejor o no es suficiente la terapia para ayudarles a relacionarse con los demás (sin considerar cómo se comportan los demás con él) y adaptarse a un mundo que está siendo injusto con él o con ella.

Es en ese preciso momento cuando nos percatamos que sus "necesidades" no eran exclusivamente académicas. En este punto, quisiera finalizar lanzando una pregunta: ¿qué pasaría si le hubiésemos preguntado acerca de qué es lo que considera "ser feliz"?
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