martes, 1 de abril de 2014

¿SUPERdotación O SUPERvivencia?

A lo largo de toda mi vida he percibido el término "superdotación" como algo ajeno, y ahora también me doy cuenta de que estaba cargado de ideas que no tenían nada que ver con la realidad.

En la adolescencia tuve en mi mano dos CI obtenidos en dos tests diferentes, ambos muy distintos, aunque con algo en común: pasaban ese supuesto punto de corte de 130. Sin embargo nadie me explicó nada, nadie me dijo lo que eso podía suponer en mi vida. Al fin y al cabo, hasta entonces, a pesar de mis buenas notas (que habían ido en descenso especialmente a lo largo de mi etapa de instituto) siempre había pasado desapercibida.

Y tuvo que ser cuando llegó la maternidad cuando empecé a darme cuenta a través de mi primer hijo que aunque sí que es verdad que un CI importa muy poco, porque para mí, él seguía siendo el mismo antes que después de que me dieran ese número, lo cierto es que había algo muy obvio: el niño era distinto. Ni mejor ni peor, pero sí diferente en su manera de entender la realidad, su emotividad, su preocupación por los demás.... en fin: distinto.
Su precocidad en ciertas áreas no me habían llamado la atención más allá de mi "orgullo de madre",  probablemente porque yo también había sido así. Esa era nuestra normalidad.

Ahora bien ¿en qué me siento diferente? Yo no creo que la inteligencia sea un patrimonio exclusivo de las altas capacidades. Constantemente percibimos muestras de ingenio y grandes ideas a nuestro alrededor, y no por ello tienen que haber surgido de una mente "superdotada" (término que entrecomillo porque sigue sin parecerme el más acertado). Y constantemente hay creatividad a nuestro alrededor, especialmente en la infancia... ¿qué es lo que hace por tanto que me sienta diferente?

Quizá en la forma en la que percibo el mundo, en la necesidad de no conformarme con la primera explicación a cualquier fenómeno e intentar ir siempre más allá hasta que pueda llegar por mí misma a una respuesta (aunque sinceramente, de manera más habitual se generan muchas más preguntas).

Quizá en la forma en la que no tolero las injusticias, las faltas de respeto, la prepotencia, la ausencia de solidaridad, de humanidad, de afecto, de empatía...

Quizá en la manera en la que he aprendido a vislumbrar que existen numerosas "normas sociales" que van contra natura, lo cual hace que nos sintamos encerrados en una cárcel creada por otras personas "por nuestro bien" ¿¿???

Y también quizá por la forma en la que disfruto de las cosas realmente importantes de mi vida, cosas que en ocasiones se denominan "pequeñas", pero en realidad son lo más grande.... nuestra familia, nuestra salud, la naturaleza, la amistad... el día a día, lo cotidiano.

O quizá por la manera en la que he aprendido a desarrollar una capacidad de avanzar por la vida más allá de los problemas (que en demasiadas ocasiones han sido muy grandes y dolorosos), entendiendo que esto ha tenido que ser así para poder haberme construido en la persona que hoy soy.

Quizá por mi intento por superar también mis propias imperfecciones o defectos, que soy consciente de que son muchos, aunque procuro percibir no desde una persepctiva de autocompasión, sino afrontar desde la autocrítica.

...y de manera especial.... quizá porque he aprendido que puedo llegar a apreciar lo bello de la vida con mucha más intensidad que muchas personas que me rodean.

Por eso si existe un "super" que puede añadirse, no es otro más que a la vida: SUPERvivencia.

Sonia

3 comentarios:

  1. Ciertísimo. Me identifico a pesar k siempre m decían k no valía para estudiar. Yo también lo dezcubri a través de mis hijos.

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  2. Gracias por vuestros comentarios :)
    Lo cierto es que me encanta tener esa sensación de que podemos compartir a través de la red tantas sensaciones y emociones....

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